Mujer que salvas, que tienes y no
que buscas donde no existe
que abres lo cerrado
que pintas sobre colores.
Cuando aparecen tus ojos,
se quiebran las palabras.
quedan sin lugar las
descripciones comunes.
Mujer que salvas, que apenas
haces existir lo banal.
que dejas quietos todos
los relojes de arena.
Con tu mirada se desarticula
lo quieto, lo antiguo, lo viejo.
Se explica el tiempo innecesario,
se alumbran inciertas esquinas tristes.
Mujer que salvas, que abrigas,
que asfixias la calmada calma.
que ajustas y renuevas en detalle lo
tosco, lo pálido, las grietas quietas.
Cuando caen al suelo, como
parpados de cristal tus miedos.
regresan del ocaso, la risa, la brisa,
lo fresco, lo bello, lo escaso.
Mujer que salvas, en tu belleza
inexorable, en el viento perpetuo
de tu pausa, en la cava profunda
de tu misterio femenino.
Cuando haces de tu ser, libre tu tacto
simple, justo y verdadero.
cuando haces de tu andar, paso seguro,
en las tinieblas de lo necio y lo sencillo.
Mujer que salvas y no..